Archive for diciembre, 2010

Ponç Pons, el poeta

jueves, diciembre 30th, 2010

Record que anys enrere em va tocar fer la revista especial de les festes de Sant Llorenç. Llavors, el pregoner era Ponç Pons, i vaig passar unes quantes hores amb ell. Envoltats de gallines i moixos, el poeta m’explicava com entenia ell la poesia, sense la qual, assegurava, no hi havia vida possible. Ara, el Govern balear ha escollit el poeta menorquí com a escriptor de l’any 2011, una tria que des d’aquestes modestes línies, aplaudeixo.

Pons és de les poques persones que conec capaç de descriure el sentiment més complex en unes poques i belles paraules. Amb les seves manies i rutines, escriviu -com diu ell- la vida amb boli blau a la seva tanca d’Alaior. Allà ha donat forma a versos que han traspassat les complicades fronteres literàries que envolten aquesta roqueta menorquina, i també allà ha esculpit a poc a poc aquesta aura de geni peculiar que el fa únic. La distinció com a escriptor de l’any pot fer que l’obra de Ponç Pons sigui més coneguda fora de l’Illa, però també a Menorca mateix. Massa vegades els menorquins deixem passar les petites joies que ens aporta la nostra terra. I massa vegades tenim mal entès el menorquinisme, i defensam qualsevol cosa que sorgeixi de la nostra Illa, encara que no tengui qualitat suficient. L’obra de Ponç Pons mereix l’elogi no per ser insular, sinó perquè ha esdevingut universal.

Matar a todos los mensajeros

lunes, diciembre 20th, 2010

El pasado martes tuve la suerte de no trabajar, pero les prometo que por un día hubiera pagado para ir a la redacción. Les explico. El lunes se aprobaron las conclusiones de la comisión de investigación de Son Quim, y un servidor cubrió la noticia. Me preocupé mucho de entender bien el caso –que no es sencillo–, de leerme bien las conclusiones y de preguntar a quien tocaba lo que no me quedaba claro. Acabé de escribir a las tantas de la noche, pero lo hice satisfecho. Al día siguiente, vi que los otros medios de comunicación habían entendido lo mismo que un servidor, y así lo habían publicado. ¿Que por qué quisiera haber trabajado en martes? Porque ese fue el día en que desde el PSOE de Ciutadella aseguraron que todos los medios estábamos equivocados, y que de lo que habíamos escrito a lo que había pasado distaba un gran trecho.

Lo de matar al mensajero es una táctica bastante absurda, más aún cuando no hay un solo mensajero, sino cinco, y los cinco dicen lo mismo. El PSOE votó las conclusiones de Son Quim sin saber qué votaba, o como dicen ellos en sus comunicados, “sabiendo que votaríamos algunas cosas que no se correspondían con el sentido último de nuestro voto”. Es decir, en una comisión especial de investigación votan una cosa, pero luego se reservan el derecho a cambiarlo. Entonces, me pregunto yo, ¿para qué sirven los votos de esta comisión? ¿Qué hacían allí los dos representantes del PSOE, si después desde la cúpula del partido ya decidirían cuál era la postura oficial?

El caso de Son Quim es delicado, mediático y polémico, motivos más que suficientes para que quien vota unas conclusiones se preocupe muy mucho de saber qué vota. En la conclusión polémica propuesta por el PP se produce aquella historia de la contraposición de dos casos: en el caso A se produjo una cosa, pero en el B no. Los periodistas, al leer esta conclusión, vimos enseguida que aquello podría traer miga, y por eso preguntamos primero al presidente de la comisión, y después al PP, si efectivamente aquella conclusión significaba que se había beneficiado a un cargo público con el caso de Son Quim. Joan Triay se mostró más cauto, pero el PP, autor de la conclusión, nos dijo que aquella era efectivamente la filosofía de la conclusión. ¿Y el PSOE ha votado a favor?, preguntamos. Sí, el PSOE ha votado a favor, nos contestaron. Estas dos preguntas nos llevaron dos minutos escasos. ¿No podrían haber hecho lo mismo los señores del PSOE en el seno de la comisión? Claro que el PP escondía intención política en esta conclusión. ¿O es que los socialistas dudaban que sus oponentes iban a intentar sacar tajada del tema? Ante esta actitud, y en caso de duda, lo normal era que el PSOE, como mínimo, se hubiera abstenido. Lo que queda fuera de toda lógica es que apruebe unas conclusiones, los medios las publiquemos y luego la culpa sea nuestra. En vez de salir en rueda de prensa y acusar a los periodistas de interpretar mal la realidad, lo más inteligente por parte del PSOE hubiera sido admitir su error político de criticarse a sí mismo y de admitir, aunque sea implícitamente, que se ha favorecido a un miembro de su partido.

Otra cosa es que la conclusión sea cierta o no, porque tras la labor de la comisión, hay dos tipos de conclusiones. Las que ponen sobre la mesa hechos objetivables, concretos y comprobables, y otras que interpretan estos hechos y deducen intencionalidades algo más subjetivas. Aquí se puede discutir lo que se quiera, pero el seno para hacerlo era la comisión creada explíticamente para ello.

Y el PSOE tiene razón en afirmar que el otro caso analizado en la comisión, el de Munper, también se las trae. Un uso prohibido permitido, y una tramitación realizada con insólita rapidez. Cierto, alguien tendría que explicar mejor esta situación y responder preguntas. Pero al menos los populares no han salido atacando al mensajero, al periodista que hace su trabajo. La señora Pilar Carbonero sí lo ha hecho, en una rueda de prensa que mis compañeros me aseguran fue rocambolesca y esperpéntica. Por eso les digo que este martes me hubiera gustado trabajar. En otras ocasiones ya me organizaré mejor.

Llaves, partidos y luces de colores

domingo, diciembre 12th, 2010

Ayer por la noche, los árboles de la plaza del Born de Ciutadella eran rojos. Bueno, no, azules. O morados. Más bien amarillos. Temí que el resultado de la jornada de trabajo me hubiera estropeado la vista, pero finalmente comprobé que aquello era la nueva iluminación navideña, la que se ha financiado con el Plan E, y que no consume casi nada y cuesta aún menos, según la alcaldesa. Para gustos, colores, y nunca mejor dicho. Sabiendo cómo es esta ciudad, seguro que oiremos opiniones de todo tipo, también sobre las bombillas fundidas en el Camí de Maó.


Con las luces de Navidad termina una semana en la que hemos vivido un nuevo capítulo del caso del expediente desaparecido. Antònia Salord ha conseguido una nueva estrategia de defensa en base a algo tan sencillo como que en el despacho donde milagrosamente recordó haber dejado el expediente entraba mucha gente, y claro, cualquiera podría habérselo llevado. La juez decidirá qué hace, y no se trata aquí de juzgar a nadie por adelantado, pero algo parece claro. Si quien debe custodiar los documentos oficiales, como es un expediente, primero no sabe dónde deja uno, y después lo recuerda pero asegura que estaba en un sitio en el que cualquiera podía cogerlo porque quien después ocupó el despacho no lo cerraba con llave, como mínimo alguna irresponsabilidad se ha cometido. A pesar de todo esto, Antònia Salord sigue en silencio.

Mientras, la otra Salord, Maite, será designada hoy oficialmente como candidata del PSM al Consell. Los nacionalistas decían ayer que no hay que vender la piel del oso antes de cazarlo, pero en este caso todo está cantado, y con toda probabilidad se confirmará punto por punto lo que este periódico avanzó precisamente hace un mes. El tándem Salord-Josep Carreres materializará la renovación en un PSM que asegura que “éste es nuestro momento”. Ya se verá. Lo que queda claro, y permítanme por una vez hacer autobombo, es que a pesar de que algunos no quisieran aceptarlo, lo avanzado por este periódico era realidad, y estaba contrastado. Hay que saber aceptar las victorias y las derrotas, señores.

También esta semana hemos vuelto a hablar de números en Ciutadella. El equipo de gobierno y el PP siguen criticándose por la gestión económica. En este caso la base es la auditoría realizada al Consistorio, y que cada uno ve de acuerdo con sus gafas. En clase siempre me decían que las matemáticas eran unas ciencias exactas, pero se olvidaron de explicarme que los políticos son capaces incluso de dar varias interpretaciones a algo tan sencillo como que dos más dos dan cuatro.

Y si esta semana hemos hablado de números, la próxima le tocará el turno a Son Quim. La comisión que nació para investigar el retraso de más de un año en firmar un decreto por parte de la alcaldesa (permítanme que en este caso también diga que esta fue una noticia adelantada por este periódico) acaba su trabajo, y pronto conoceremos sus conclusiones. Seguro que tendremos otra polémica en marcha, y más y más titulares.

Y mientras, las luces de colores encendidas en Ciutadella. Personalmente, les confieso que a mí no me gustan. Lo siento.

Retards inexplicables

viernes, diciembre 10th, 2010

Diu la dita que “las cosas de palacio van despacio”. Desgraciadament, estem acostumats a viure-ho, però massa vegades amb resignació. Fa uns dies informàvem que l’Ajuntament de Ciutadella havia resolt una petició de llicència vuit anys després de la seva entrada al Consistori. El cas era especial, amb una irregularitat al darrere, i segurament la institució donava per fet que allò no necessitava resposta perquè no es podia fer. Però l’exemple posa de manifest una lentitud administrativa que sembla incrustada als gens dels que gestionen la cosa pública. Fins i tot els polítics ho argumenten: “Ja sabeu que l’administració va lenta”. Cert, però l’administració no és un ens abstracte, sorgit del no res i regit per unes forces misterioses. L’administració són les persones, i en mans d’elles està fer que funcioni millor o pitjor.

Altres exemples de lentitud en l’administració es veuen massa sovint a l’hora de pagar. Les empreses ho passen malament perquè el sector públic no els paga a hora, i darrere de les empreses hi ha persones, treballadors, que veuen perillar el seu lloc de feina i el seu pa de cada dia. Puc entendre que els temps econòmics no són els millors, però quan una administració encarrega una obra, és perquè té els doblers per fer-la, i si els té, els ha de pagar a qui fa la feina. Si més no, si jo fes una obra a casa i no tingués doblers per pagar-la, seria un temerari i els constructors m’encalçarien. L’administració és impune?